jueves, 4 de junio de 2015

Ni dimisión, ni moción de censura.

El Sobresueldos no dimite. ¿Por qué iba a hacerlo? ¿Que cobró un millón y medio de euros de la caja B, probablemente en negro, en sobres, mientras engañaba a la ciudadanía, diciendo que no llegaba a fin de mes? Mentirijillas piadosas sin importancia. ¿Que ha mentido en sede parlamentaria diciendo que no conocía Bárcenas, a quien enviaba mensajes de apoyo? Bobadas de su buen corazón. ¿Que seguramente se ha dejado pagar todo, desde los calcetines a los viajes de vacaciones, por la trama de delincuentes Gürtel? ¿Quien no tiene algún asuntejo de poca monta? ¿Que ha apoyado a todos los sinvergüenzas de su partido -y son una cohorte- citados por los jueces? Bueno, los amigos se ven en la adversidad. ¿Que es el presidente y, por tanto, último responsable de lo que se haya hecho en el PP al que los jueces consideran una asociación de malhechores? Habladurías de la Antiespaña.
 
Y no solamente no dimite él. Tampoco lo hace ningún otro corrupto o ladrón de su partido, salvo que esté ya prácticamente en los calabozos de los juzgados, caso de Mato o de Sepúlveda y, aun así, el Sobresueldos les compensa por el lucro cesante con algunas otras mamandurrias de las que hay abundancia en la asociación de malhechores. En otros casos dimiten no porque sus conciencias se lo dicten. Estos granujas no saben qué sea la conciencia, aunque comulguen todos los domingos, sino porque los planes estratégicos de la banda de ladrones les aconseja hacerlo para que sus compadres puedan robar mejor. Así, la impresentable chupacirios Lucía Figar, que se cargó la enseñanza pública de Madrid para entregársela a los curas, la que cobraba subvenciones de comedor sin necesitarlas y financiaba su página web de autobombo con dinero del contribuyente, y el no menos perillán Salvador Victoria, otro presunto mangante de comisión y mordida, acaban de dimitir pero solo para que otra supuesta corrupta y figura siniestra, Cristina Cifuentes, pueda hacer de las suyas en la presidencia de la Comunidad de Madrid.
 
Aquí no pasa nada. Un pequeño traspiés en las elecciones y nada más. La gente volverá a estar encantada de votar a sinvergüenzas y ladrones para los cargos de gestión.
 
Mientras tanto, mientras la organización criminal sigue saqueando el Estado y riéndose de los españoles, su responsable invita a almorzar al del principal partido de la oposición, que acude como un corderito a que le den palmadas en la espalda y le hagan aparecer como lo que no es, un líder. Su presencia en La Moncloa sí que legitima a este gobierno corrupto y el sobresueldos de su jefe dando la impresión de que la política y los problemas de los ciudadanos les importan algo cuando es obvio que lo único que les interesa es el que el juez no los llame a declarar como imputados antes de las elecciones. Porque, si es después, ya se encargarán ellos de linchar al juez.
 
Y ahí va el dirigente de la alternativa a esta vergüenza de gobierno corrupto, meapilas e incompetente, demostrando que, para incompetencia, la suya es superior pues  no tiene agallas para presentar una moción de censura a esta banda de ladrones.